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Guía sobre el cultivo de interior 2018

23 agosto, 2017

Al empezar en el mundo del autocultivo de marihuana os surgirán infinidad de dudas, es normal, pensad que todos hemos estado en la misma situación. Eres principiante y no sabes ni si es legal, ilegal o alegal el autocultivo en tu país…qué medio de cultivo será el más adecuado…que variedad será más resistente…interior o exterior…cuáles y cómo usar los fertilizantes…cuanto tarda una planta de cannabis en estar lista…etc, etc.

No os preocupéis, desde el equipo de BobGrow vamos a intentar haceros un breve resumen de los tips más básicos que deberéis conocer para poder empezar con un primer autocultivo de interior, consiguiendo además los resultados esperados. Con este fín, os hemos preparado esta rápida guía sobre el cultivo de marihuana. Esperamos que os sirva para animaros como nuevos growers y llegar a convertiros en grandes expertos en el tema.

Lo primero que se os pasará por la cabeza será cómo llevarlo a cabo, no sabréis si preferís un cultivo de interior o de exterior y, más aún, el por qué lo elegís. Tendréis que pensar en que tipo de cultivo se podrá adaptar mejor a vuestras necesidades.

 

¿Qué es mejor el cultivo de interior o el de exterior?

 

En primer lugar, señalar que los dos tipos de cultivo son adecuados, es decir, cada grower tendrá sus gustos y preferencias, pero sobre todo, unas condiciones concretas. Si tenéis la suerte de disponer de una finca, terreno o casa con espacio exterior discreto, lo más sensato sería aprovechar ese espacio con nuevas plantas… montando un bonito outdoor, por ejemplo. Claro que si no tenemos esta opción, no nos quedará otra que el cultivo de interior o cultivo indoor. Siempre ajustando la elección a lo que más se adapte a las necesidades de cada uno y teniendo en cuenta las ventajas y desventajas de cada tipo de cultivo.

Señalar que el cultivo de exterior es el más natural que existe por la simple razón de que es independiente de la existencia o no del ser humano. Pase lo que pase las plantas siempre van a crecer en el exterior. Esto es por una razón fundamental, en mayor o menor medida todas las plantas de marihuana dependen de la luz solar.

Respecto a sus ventajas hay que señalar que es un buen método para los principiantes, ya que no hay que tener conocimientos técnicos tan elevados de la materia. Además, los cultivos de exterior bien cuidados suelen producir plantas más grandes, es decir, que los productos derivados de las mismas serán más abundantes.

Cabe destacar que la luz del sol es un elemento muy potente llegando hasta los 1000 vatios por metro cuadrado, lo cual siempre será más que su equivalente en interior, y cómo no, es gratuita a diferencia de la de interior. Por lo tanto, puede resultar un método barato ya que prácticamente no hay que realizar inversión alguna, más allá de complementos al sustrato elegido o al riego. Si además la zona de cultivo es lluviosa, el riego necesario será más limitado.

Respecto a las desventajas señalar que el mayor peligro al que se enfrenta cualquier cultivo de marihuana en exterior serán los propios elementos de la madre naturaleza. Por ejemplo, con inclemencias meteorológicas fuertes como lluvias intensas o una tormenta de granizo, lo más probable es que perdamos la mayoría de los ejemplares expuestos. El clima en general puede ser el peor enemigo, ya que no tendremos control alguno sobre él, más allá de poder taparlas o cubrirlas para intentar protegerlas. Por otro lado como no se controlan las horas de luz, los periodos de cultivo se dilatan más en el tiempo, por lo que no es un cultivo apto para impacientes.

Si elegimos un cultivo de exterior en tiestos o macetas, evitaremos la posible falta de nutrientes necesarios en el sustrato natural y quizás alguna plaga externa (de las que también hay que cuidarse), pero las raíces de las plantas de cannabis no tendrán espacio para su desarrollo ideal. Lo más interesante del exterior es precisamente que cada ejemplar de marihuana podrá alcanzar su tope de talla con un cuidado adecuado.

Además, si no estamos muy retirados del resto de la humanidad y dependiendo de las leyes frente al autocultivo de cannabis que se apliquen en cada país concreto, podemos tener problemas legales o molestar a algún vecino no conforme con esta práctica. Incluso, cómo no, podemos llamar la atención de algún gracioso amigo de lo ajeno que pueda levantarnos a alguna de las niñas en un descuido. Normalmente será cuando ya esté hecho todo el trabajo y a punto de disfrutar los frutos, así que precaución a la hora de elegir el lugar donde montar un cultivo de exterior.

En cambio, si elegimos el cultivo indoor, tendremos que asumir mayor control sobre él, pero disfrutaremos de una serie de grandes ventajas que os contamos a continuación.

 

Ventajas del cultivo de interior

 

Por otro lado, tenemos el cultivo de interior que como decimos presenta otra serie de ventajas que de nuevo le hacen una muy buena elección. A simple vista es mucho más rápido y discreto que los cultivos de exterior. Lo cual es algo que es necesario en las zonas urbanas, en la que como hemos dicho, al no ser tan discretas podríamos tener problemas legales o con algún vecino.

Además, con el cultivo en interior tendremos un control total sobre las condiciones de las plantas, lo cual es ideal para cultivadores expertos pero también para principiantes. Cuantas más veces se practique, mejor se dará pero es cierto que tampoco es que sea muy difícil controlar niveles como el del agua, el dióxido de carbono y la temperatura. También será más sencillo librarse con facilidad de las posibles plagas que puedan atacar al indoor, ya que dentro de lo que cabe es un espacio limitado y un recinto cerrado que controlaremos mejor.

Una ventaja muy importante y la que lo convierte en el tipo de cultivo favorito de mucha gente es que se puede plantar durante prácticamente todo el año. Esto se debe claro a que en interior controlaremos casi todos los factores que influyen en el crecimiento de la planta, sobre todo los climatológicos y el tiempo y la exposición de luz.

Otro aspecto positivo es el hecho de que podrás tener un tiempo de cultivo más breve que en los outdoor. Es ideal para los growers impacientes y para los principiantes que, como no, querrán ver rápidamente los resultados en sus primeros cultivos.

Por último, señalar que además suele ser más discreto que el jardín y las “medidas de seguridad” (al estar en un recinto cerrado) son mayores.

No obstante, esto no significa que no presente desventajas como, por ejemplo, el gasto en luz y agua que ahora claramente correrá de nuestra cuenta y no de la naturaleza, o el cuidado para garantizar a las plantas de cannabis los nutrientes necesarios que tampoco los aportará un sustrato en la naturaleza sino que se lo añadiremos nosotros.

Así, deberemos tener mayor cuidado con los cultivos de interior, principalmente por que como decimos, los nutrientes no se los proporciona la naturaleza. Es decir, no se puede dejar el riego en automático y no volver a verlo hasta tres meses después, hay que llevar a cabo cierto seguimiento para evitar posibles carencias o excesos.

Por último, deberemos controlar la calidad del aire del espacio de cultivo de interior. Obviamente se debe garantizar aire limpio y fresco, ventilando con frecuencia  filtrando el aire para asegurar la calidad del mismo y evitar que pueda viciarse y no contenga el suficiente CO2. Por otro lado, dependiendo de la variedad cultivada, deberemos controlar los olores en mayor o menor medida. Las variedades muy aromáticas pueden alcanzar con sus fuertes olores a prácticamente todo el edificio, por lo que deberemos controlar esta parte también.

 

Instrumentos necesarios a la hora de realizar un cultivo en interior

 

Lo primero que se nos puede pasar por la cabeza es que la inversión necesaria para comenzar un cultivo de indoor sea demasiado elevada. Nada más lejos de la realidad en un autocultivo en casa.

Es cierto que necesitaremos ciertos instrumentos vitales para llevarlo a cabo, pero lo normal es que el gasto económico no resulte excesivo y si asequible para todos los bolsillos. En nuestra web podéis encontrar todo lo necesario para poder ponerlo en marcha, desde las marcas más profesionales y con un coste más elevado hasta marcas low cost de gran calidad. Esperamos que os animéis a echar un vistazo por la web y veáis que no resulta tan complicado saber que se necesita, y lo más importante, no implica un gran desembolso inicial. Además muchas de las cosas adquiridas en la primera ocasión, servirán para muchas más ocasiones, por lo que ciertos instrumentos terminarán más que amortizados.

Como ya hemos comentado, por lógica las plantas de cultivo de interior siempre van a necesitar elementos que serán indispensables para crear de manera artificial las condiciones favorables para el crecimiento del cannabis, tanto de clima relativas a la humedad y la temperatura, como la intensidad y la exposición lumínica. Empezando por la luz, se necesitan lámparas para el “sol” de nuestro indoor.

Hay distintas variedades de lámparas en el mercado, cada una de ellas de diferentes marcas y con diferentes propiedades, características y potencias, por lo que se deben tener en cuenta varios factores, como la fase en la que nos encontremos, el gasto que deseemos hacer o el ahorro energético que busquemos. Sin duda, puede ser uno de los elementos que más quebraderos de cabeza pueda darnos si no tenemos experiencia a la hora de elegirlo.

Existen las lámparas HPS, comúnmente conocidas como lámparas de sodio. Estas, están compuestas por vapor de sodio que asegura su luminiscencia. Dentro de las lámparas de sodio se distinguen además dos tipos: las lámparas de sodio de alta presión, que producen luz con un tonalidad amarilla y naranja; y las lámparas de sodio de baja presión, que emitirán una luz naranja clara.

Para el cultivo de marihuana en interior, las HPS de alta presión son las más valoradas y utilizadas, sobre todo por su espectro rojo intenso ideal para la fase de floración de las plantas de cannabis. Aunque ya existen tipos de lámparas para todos los gustos y necesidades, como por ejemplo las novedosas lámparas LED, con las que el desembolso será algo más elevado, pero ganaremos en ahorro energético que se notará en la temida factura de la luz. Aún así, de momento se recomienda por norma el uso de HPS, sobretodo en los primeros autocultivos, ya que los resultados lumínicos estarán más que garantizados.

Respecto a las potencias, las lámparas de sodio de alta presión se encuentran en el mercado desde los 250W hasta los 1000W, y su uso dependerá del espacio del indoor, del número de ejemplares a plantar por foco y de la capacidad de las macetas. Resultan además bastante asequibles, no sólo por su precio sino porque los modelos de 250W y 400W pueden utilizarse tanto para la fase de crecimiento como para la de floración. Eso sí, las HPS desprenden bastante calor por lo que se recomienda tener precaución y colocar los focos a una distancia prudencial de las plantas, evitando así posibles quemaduras.

Por otro lado, existen las lámparas CFL o bombillas de bajo consumo, que en este caso no son de vapor de sodio sino que serán lámparas fluorescentes compactas. Esta serán perfectas para el enraizamiento y crecimiento de plantas jóvenes y sobretodo esquejes. Su rendimiento es más limitado, recomendadas normalmente para autocultivos de interior en espacios reducidos. Se encuentran disponibles en el mercado desde los 25W hasta los 300W, diferenciándose entre las que emiten una luz algo más blanca tirando a azulona, indicada para la fase de crecimiento; y modelos con luces mas anaranjadas o rojizas, para las fases de floración. Si elegimos estas bombillas de bajo consumo, obviamente lo notaremos en la factura, pero también notaremos que no desprenden tanto calor como las HPS, por lo que se debe cuidar el riego limitándose, ya no existirá evaporación suficiente capaz de eliminar posibles excesos.

Para el funcionamiento de las lámparas, es necesario un balastro. El balastro provee de la energía necesaria a la lámpara para que esta de luz, funcionando como el antiguo transformador de las casas antiguas. Como en el caso de las lámparas o las bombillas, de nuevo existen de diferentes potencias y regulables. Dependiendo del espacio de cultivo, es aconsejable adquirir un balastro de mayor potencia. Obviamente la lámpara o bombilla que adquiramos deberá soportar la misma potencia que emita el balastro que hayamos seleccionado, y viceversa.

Además de comprar lo necesario para una correcta exposición lumínica, se deben adquirir un extractor y un intractor, disponibles también en su versión combinada . Se trata de otro elemento importante de un cultivo de interior, ya que el extractor expulsara el aire viciado y el intractor será el encargado de introducir el aire limpio y renovado al cultivo. Es importante crear una corriente de aire de abajo hacia arriba. Además, es recomendable introducir ventiladores dentro del armario para favorecer el flujo de aire y evitar que se formen bolsas de calor en las puntas de las plantas, provocando estrés a las mismas. Hay que tener en cuenta el tamaño porque si, por ejemplo, estamos usando un armario de cultivo convencional, necesitaremos potencias pequeñas. Hay que fijarse en las dimensiones del área de cultivo y en las descripciones de los fabricantes de extractores. Suelen venir muy bien explicados, asegurando la correcta extracción y entrada del aire según potencias y metros cuadrados. Así, de nuevo vemos que los extractores y los intractores resultan fundamentales ya que las plantas mediante la respiración expulsan sustancias tóxicas y oxígeno, no sirviéndolas de nada en el aire del cultivo y necesitando de la entrada de aire nuevo. Si la ventilación no es correcta se corre el riesgo de que las plantas terminen falleciendo, ya que esto hará que no haya CO2 en la habitación, totalmente necesario para la respiración del cultivo de marihuana. Hoy en día, existen además numerosos artículos de growshop que pueden ayudar a enriquecer el aire del cultivo con mayor porcentaje de CO2. Elementos como generadores de CO2, cubos o bolsas, inyectores, etc; que bien podrán servir como ayuda extra a la intracción y extracción del aire de cultivo.

Por otro lado, necesitaremos la ayuda de los controladores de clima, empezando por algo sencillo e importante como por ejemplo, un temporizador. Resultará esencial para controlar el periodo de luz que reciben las plantas. Recordemos que las plantas realizan diferentes funciones necesarias y distintas durante el día y durante la noche. No hay que ser impaciente creando un clima en el que siempre sea de día, cada cosa tendrá su momento. Durante la fase de crecimiento, el ciclo suele ser de 18 horas de luz y 6 de noche; mientras que durante la fase de floración, el fotoperiodo es más equilibrado con sólo 12 horas de luz y 12 de oscuridad.

Los reflectores también son un elemento necesario y permite reflejar la luz del foco hacia nuestras plantas. Además, estos elementos son bastante asequibles, por lo que se recomienda no escatimar en ellos. Es cierto que de no tenerlo, notaremos su ausencia y, lo más importante, al contar con ello también lo notaremos.

No nos olvidemos de que el riego precisará de su propio control. Necesitaremos por tanto, medidores de pH y EC para la correcta fertilización de nuestro cultivo de indoor. No será importante sólo que fertilizante le echamos y en que cantidades, sino también las condiciones del agua que añadimos normalmente desde el grifo de casa. Se controlan así factores fundamentales que afectan directamente a la asimilación de nutrientes de las plantas de cannabis, de bastante importancia ya que por ejemplo, un nivel de pH alto impedirá que la planta absorba nutrientes esenciales como el manganeso. Por este motivo, podremos encontrar medidores de pH y EC tanto para el riego como para la tierra o sustrato elegido. 

Como no, también resulta importante comprar un buen sustrato. Uno de los sustratos más demandados es el de fibra de coco, el cual es ideal para principiantes ya que debido a su coloración natural se puede saber si la planta necesita más agua o no. Para ello, recomendamos leer nuestro artículo con consejos sobre cómo cultivar marihuana en fibra de coco.

No obstante, incidiendo más en el tema del sustrato, aclarar que no todo el sustrato sirve para el cultivo de marihuana. Es decir, no valdrá con coger tierra del jardín mismo y ponerla en las macetas, debe tener una composición específica. En el mercado existen una gran variedad de tipos de sustrato, desde marcas más premium hasta más lowcost; en nuestra web disponemos de varios tipos, no dejéis de estudiar las distintas características individuales y sabréis cual se ajusta más a vuestras necesidades tanto por composición, como por tipo. Además, también se puede fabricar un sustrato hecho en casa, pero siempre que se esté bien informado de lo que se está haciendo. Por ejemplo, si nos pasamos con el nitrógeno la planta tendrá una floración excesiva y el tallo será débil en exceso.

 

¿Cuál es el mejor sustrato para el cultivo de interior?

 

Realmente no hay respuesta definitiva a cuál es el mejor sustrato para llevar a cabo un cultivo de interior. No obstante, os dejamos nuestras recomendaciones para que tengáis una pequeña guía al menos. Lo primero es que no se debe escatimar en la cantidad de sustrato, o se acabará pagando muy caro y por supuesto, que si elegimos tierra, que sea esterilizada ya que evitaremos muchos problemas posteriores como alguna plaga indeseada.

Para un cultivador que acaba de comenzar en el autocultivo, siempre se recomienda la fibra de coco como sustrato. Hará el cultivo de interior más llevadero, haciendo notar en seguida su falta de agua y drenando correctamente el riego, repartiéndolo por toda la maceta.

Un buen sustrato siempre debe drenar bien, por lo que es recomendable añadir a la mezcla elegida como sustrato complementos que le ayuden a ello. La arcilla expandida, también denominada arlita y la perlita blanca facilitan de una manera impresionante el drenado. 

Como ya hemos mencionado, el pH del sustrato es vital, no pudiendo ser superior a 7, ya que imposibilitaría la absorción de nutrientes como el manganeso. Como ayuda, se puede adquirir humus de lombriz, que puede ser un gran aliado a la hora de proporcionar los nutrientes necesarios a la planta y para retener la humedad. E igual de importante que el sustrato lo será el fertilizante.

 

¿Qué debes saber sobre los fertilizantes?

 

En primer lugar, señalar que serán los fertilizantes los que proporcionen los nutrientes necesarios a las plantas en un cultivo de interior, ya que el sustrato, por muchos elementos que lleve, no puede proporcionar todo lo que necesitan. Más aún si elegimos cultivar en fibra de coco, que como hemos visto se trata de un sustrato inerte.

No obstante, tan malo será quedarse corto como pasarse con la fertilización. Así que también se debe tener cuidado con los excesos, sobre todo con elementos como el nitrógeno. Es decir, no por echar más fertilizante la planta crecerá mejor, todo lo contrario, hay que encontrar el equilibrio ya que podríamos, por ejemplo, llegar a quemar las plantas si la concentración es demasiado elevada.

Por supuesto, el fertilizante no debe echarse a lo loco, sino en lo plazos y cantidades indicadas. Además, hay que tener en cuenta que utilizando fertilizantes, provocamos que el suelo sea más ácido, por ello, como decíamos, hay que encontrar el equilibrio justo, siguiendo los consejos y las tablas de cada fabricante. Os dejamos también otra entrada de este blog que os ayudará a entender un poco mejor cómo utilizar los fertilizantes en el cultivo de marihuana, mejorando su desarrollo y resultados finales. 

Otro consejo fundamental es que no se debe fertilizar la planta antes de que se vaya a cosechar, aparte de por evitar sabores y aromas indeseados, porque el fertilizante provocará que se produzca más follaje lo cual se hará en detrimento de la resina. 

Aparte de los macro y micronutrientes que aportaran nuestros fertilizantes, en las últimas compras debemos añadir productos para el control de plagas ya que es posible que tengamos que enfrentarnos a alguna de ellas. No obstante, se pueden evitar como hemos señalado con un sustrato esterilizado y no trayendo elementos externos al armario de cultivo. Por ejemplo, no es buena idea que los animales domésticos accedan al área de cultivo ya que pueden traer insectos en el pelo. Se recomienda tener gran cuidado con los ácaros ya que son excesivamente perjudiciales para las plantas de marihuana. Son microscópicos y provocan manchas que apenas se notan, por lo que son muy difíciles de detectar. Estos se dedican a chupar enzimas de las hojas entre muchos otros ataques, provocando sobre todo que las plantas pierdan su color verde característico desde casi el inicio de la plaga.

 

Cómo planificar el cultivo de marihuana

 

En primer lugar, como en cualquier tarea que requiera un mínimo de técnica, resultará fundamental la planificación. No es buena idea que en mitad del cultivo de interior nos demos cuenta de que no hemos comprado un elemento básico y hayamos iniciado ya todo el proceso sin vuelta atrás.

Para realizar una planificación adecuada en lo primero que tenemos que pensar es en el emplazamiento de las plantas, siendo lo más recomendable que la superficie del cultivo sea desde un metro hasta 1,50 metros cuadrados. Con este espacio podremos plantar entre 12 y 16 plantas, lo cual resulta una medida ideal para el autocultivo y su lógica de autoconsumo.

Respecto al recinto, lo mejor son los armarios comerciales ya que es el mejor medio para lograr un control total y efectivo sobre la iluminación y sobre el aire de las plantas. Recordamos que una de las principales características del cultivo de interior es que posee un espacio limitado, donde tendremos que crear un clima y unas condiciones adecuadas para el correcto desarrollo del cannabis, controlando elementos externos e internos. Por tanto, si disponemos de un armario de interior o indoor, podremos delimitar mejor ese espacio y mejorar la optimización del cultivo. En el mercado existen distintas medidas y tipos de armarios de cultivo, lo más recomendable para empezar con un primer indoor más pequeño y fácil de llevar, con cuantas menos plantas mejor y una medida de 1,20 metros aproximadamente. 

 

Las etapas en el cultivo de interior

 

Lo que deberemos planificar y tener controlado sobre todas las demás cosas, será el tiempo de cultivo; entendiendo y respetando todas sus distintas etapas y fases:

 

  • Fase inicial: germinación y plantado de la semilla

La germinación es el primer periodo por el que pasarán las plantas de cannabis. Resulta necesario llevarla a cabo con cuidado, ya que será el comienzo de todo desde la semilla. Hay que señalar que existen diversas técnicas comúnmente utilizadas por los growers para la correcta germinación de las semillas, pero realmente lo más común y a la vez lo más importante para que germinen, será aislarlas de la luz y mantenerlas húmedas y frescas. En este blog podéis encontrar más pequeñas guías que esperamos os ayuden a saber como germinar semillas de marihuana.

Cuando las semillas de marihuana hayan germinado deberemos plantarlas, teniendo en cuenta cómo las colocamos, siempre con la punta de la raíz hacia abajo y la semilla hacia arriba, sin ejercer demasiada presión. Tendremos dos opciones, o ponerlas en el tiesto definitivo, lo cual a no ser que seamos expertos no es muy recomendable; o colocarlas en un tiesto pequeño o jiffy durante una semana o semana y media. De esta manera se logra que las raíces se desarrollen de una manera adecuada antes de pasarlas a un espacio más amplio, como será la maceta final. Para tener una total garantía de que las raíces se desarrollan adecuadamente conviene utilizar un estimulador radicular, para que el esfuerzo sea menor.

En este momento se comienza ya con un fotoperiodo o periodo de luz de 18/6; es decir, dándoles a las plántulas 18 horas de luz y 6 de descanso. La intensidad lumínica debe ser baja, ya que todavía no estamos en fase de crecimiento. Podemos adquirir pequeños invernaderos, donde colocar nuestros jiffys o pequeñas macetas. Si utilizamos jiffys bastará con que les brindemos una luz ligera respetando el fotoperiodo y les garanticemos la humedad en el espacio, no siendo necesario el riego como tal. Utilizando macetas pequeñas, deberemos asegurarnos de que no se sequen nunca, regando una primera vez con la semilla recién colocada y garantizandoles de nuevo la humedad.

 

  • Fase de crecimiento

La fase de crecimiento comenzará cuando ya tengamos un par de hojas, es decir, cuando la plántula muestre algo más que los dos pequeños cotiledones iniciales. Son fáciles de distinguir, ya que son los primeros en asomar y son pequeños, verdes y redondeados; nada que ver con las dos hojas que esperamos y reconoceremos rápidamente. 

Iniciada la fase de crecimiento, ya en la maceta elegida, tendremos que continuar con el fotoperiodo 18/6, durante aproximadamente 3 semanas. La duración concreta de la fase vendrá determinada por la genética de la semilla, siendo necesarios normalmente entre 15 y 30 días. De igual manera, será necesario controlar el riego con fertilizantes siguiendo las medidas y repeticiones indicadas en las tablas de cada fabricante, y como no, deberemos utilizar un buen sustrato con el fin de que no se deteriore el proceso de crecimiento.

Por otro lado, tenemos que prestar especial atención a la humedad del recinto, la cual debe alcanzar un porcentaje de entre el 65 y el 70% de humedad relativa. Esto lo podemos conseguir con facilidad pulverizando agua a las plantas con un pulverizador o utilizando un humidificador bastante económico en el mercado. Así las plantas de marihuana de interior tendrán la humedad relativa necesaria para poder crecer correctamente.

Señalar que, como dijimos anteriormente, otro detalle que no se nos debe pasar será la distancia del foco. Es importante ya que si no se sitúa a una distancia adecuada, las plantas pueden terminar por quemarse. No obstante, si nos alejamos en exceso de la planta, la misma estirará demasiado, creciendo espigada buscando la luz y el calor del foco; lo cual no conviene en absoluto, sobre todo con variedades que tiendan a crecer demasiado, incluso con la fase de floración ya iniciada, resultando difíciles de controlar en el espacio limitado de un armario de interior. Aunque se recomiendan unos 30 cm de distancia de la planta con el foco, siempre dependerá del tipo de planta, el tipo de lámpara y la fase en la que nos encontremos; por lo que realmente para colocar el foco tenemos que basarnos en el método de ensayo y error, es decir, si vemos que se nos quema un poquito, deberemos subir el foco un poco más para así lograr la distancia idónea, o en caso contrario, acercarlo.

 

  • Fase de floración

Y tras pasar por la fase de crecimiento, el cultivo entrará en su fase de floración, con plantas que empezarán a dejar ver las primeras preflores. Lo primero que se debe hacer es cambiar el fotoperiodo que veníamos utilizando en la floración, ajustándolo en la proporción de luz 12/12. Así las plantas pasan de necesitar 18 horas de luz y 6 de oscuridad, a las 12 horas de luz y 12 de descanso actuales.

Es una etapa que sin duda alegra a cualquier grower, ya que es cuando las plantas de cannabis darán sus preciadas flores. Pero no debemos confiarnos demasiado pensando que ya están aquí y todo el trabajo está hecho, en la etapa de floración es cuando las plantas de marihuana serán más susceptibles, necesitando mayores y más precisos cuidados. En floración se debe controlar sobre todo el estrés al que puedan estar expuestas, una situación de estrés a destiempo como puede ser un cambio brusco de temperatura o de humedad, puede echar a perder la producción final.

Otro detalle a tener en cuenta durante la floración es el tamaño que hayan alcanzado las plantas en crecimiento, ya que en floración además de desarrollar sus flores, no pararán de crecer. Por lo que el tamaño final de las plantas dependerá de una buena gestión del tiempo de cultivo.

Hay que señalar también que durante las dos primeras semanas de floración tendremos que seguir manteniendo las condiciones y que podremos continuar con los rituales que vengamos aplicando, como la pulverización de aceite de neem para prevenir de posibles plagas; pero posteriormente deberemos de parar ya que podemos afectar a la calidad y cantidad de los cogollos finales. Lo normal es que en la tercera semana de floración ya se comience con el abonado y la fertilización propias de la fase, pero como siempre, lo que se debe hacer será seguir las indicaciones de cada fabricante, explicadas en las tablas de cultivo.

Al igual que ocurre en la fase de crecimiento, los días necesarios para la floración de las plantas de un cultivo de interior dependerán siempre de la genética elegida, variando según cada tipo de marihuana y cada fenotipo concreto. Una vez transcurridos los días de floración, veremos que en unos días entre el 60 y el 70% de los tricomas o pelos de los cogollos estarán marroncitos o anaranjados. Este será el momento de someter a nuestras plantas a un periodo de estrés hídrico. Es sencillo, tan solo deberemos cortar el riego de golpe, manteniendo las plantas de marihuana en el armario de interior, únicamente con la ventilación conectada, dejándolas totalmente a oscuras y sin extracción ni intraccion de aire durante unos 5 días. Este proceso de estrés provocado llevará a las plantas de cannabis a una sobreproducción de resina, consiguiendo mayor calidad en los cogollos finales. 

 

  • Fase final: cosecha, secado y curado de marihuana

Finalmente, entraremos en la fase que corresponde a la cosecha cómo tal y al secado y curado de la marihuana obtenida. Esta última etapa será fundamental para el sabor y la calidad de la cosecha. Recogeremos la cosecha con un proceso realmente sencillo. Tras la fase de estrés y oscuridad total, podremos cortar nuestras plantas, eliminando a su vez las hojas y tallos salientes más grandes. Una vez realizado este primer manicurado, podemos utilizar el propio armario de interior para que con la ayuda de un secadero, los cogollos puedan colgarse y secarse. El secado también se lleva a cabo a oscuras y le vendrá bien cierta ventilación, durando aproximadamente 5 días. Cuando las ramas y los cogollos estén secos, casi crujientes, pasaremos a la fase de curado que ya si que será vital para el sabor y la calidad del producto.

Para el momento del curado, hoy en día existen distintos envases y botes herméticos en el mercado, que mantienen a la marihuana en la oscuridad, aislándola de la luz y del exterior, consiguiendo una curación al vacío perfecta. No dejéis de daros una vuelta por nuestra web, en nuestra sección de cosecha y secado de marihuana podréis encontrar diversos tipos y modelos que os ayudarán con el curado de vuestra yerba. Tras unos 15 o 20 días de curación con su correspondiente ventilación diaria, se podrá disfrutar del resultado final del autocultivo de interior.

 

Beneficios del autocultivo de interior

 

Como véis no podemos dejar de señalar las ventajas o beneficios del cultivo en indoor. Realmente esta forma de cultivo de cannabis presenta muchas ventajas; tales como, si se es consumidor, la garantía de poder abastecerse de una manera controlada y rentable. Se evita con ello el uso de medios más complicados, muy peligrosos y desaconsejables, como el narcotráfico, aislando a los growers de él con su autocultivo propio. Por todos es sabido que estas redes no solo se dedican a la venta de drogas, sino que con el dinero que obtienen fomentan la prostitución, la trata de mujeres y otra serie de actividades ilegales. Por ello, el autoconsumo y el autocultivo pueden frenar esta lacra que amenaza la seguridad ciudadana de todo el mundo.

Por supuesto, antes de cultivar cannabis debemos informarnos de las leyes o normas que lo legislen en nuestro estado o país concretos. Desde este equipo no pretendemos alentar o animar a nadie a cometer una ilegalidad y poder meterse en problemas en consecuencia.

Lo que sí que esperamos es que haya quedado claro que realmente no es necesaria una gran inversión ni extensos conocimientos técnicos si finalmente nos decantamos por montar un autocultivo de interior. Es sencillo, realmente divertido, y toda una experiencia.

De todas formas, una de las preguntas que quizás os ha podido quedar en el aire es cuál es la mejor semilla para cultivar. 

La mejor semilla de marihuana para un cultivo de interior

 

En primer lugar, señalar que no hay semilla mejor, como todo en la vida dependerá del gusto y las preferencias de cada uno. Hay que distinguir que la planta podrá ser hembra o macho, en este artículo os contamos ¿cómo saber el sexo de una planta de marihuana?. La diferencia estriba en que la planta macho es más resistente a los insectos y al moho, pero al no florecer, no hay cogollos que es lo que buscamos, aunque sin plantas macho no se producirían semillas. Esto, sin duda, es una gran diferencia por lo que solo nos interesan plantas hembras, y los machos solo si queremos producir semillas.

A la hora de escoger conviene que os informéis de fuentes fiables, siempre teniendo en cuenta que tipo de semilla se está escogiendo. La mejor forma es leer en medios especializados como esta nuestra querida web y basarse en la experiencia de otros cultivadores, por lo que si se tienen amigos que ya hayan cultivado lo mejor que se puede hacer es apoyarse en ellos.

Lo básico que debemos saber en cuanto a semillas a la hora de montar un primer cultivo de interior es lo más básico, qué semillas podemos adquirir actualmente en el mercado.

 

¿Qué tipos de semillas se pueden encontrar en el mercado?

 

Hoy en día podemos adquirir desde semillas a granel, pasando por las regulares, por las semillas feminizadas y como no, por las automáticas o autoflorecientes. Con las semillas feminizadas paquetizadas o a granel, normalmente tendremos garantizado que la planta de cannabis obtenida con su cultivo será hembra con sus correspondientes flores. Las automáticas, exactamente igual que sus homónimas de temporada, son feminizadas pero se desarrollarán en apenas la mitad del tiempo de cultivo. Si en cambio optamos por adquirir semillas regulares, debemos saber que no encontramos ante un 50/50 de posibilidades de obtener plantas hembras y plantas macho. Si buscamos la producción de semillas y controlamos este tipo de cultivo, estas serán las semillas que necesitaremos para conseguir hembras fecundadas y, en consecuencia, semillas.

Por otro lado encontraremos distintas variedades y distintas genéticas, pero como decimos, en la variedad está el gusto. A grandes rasgos podemos distinguir la marihuana en tres subtipos: cannabis indica, cannabis sativa y cannabis rudelaris. Por norma, las variedades indicas o con predominancia indica en su hibridación, serán plantas más bajitas, que crecerán más a lo ancho que a lo alto, con hojas redonditas de un color verde intenso. Grandes productoras de resina y resistentes. Muy propicias para los cultivos de interior con espacios limitados, ya que será sencillo controlar su stall. La semillas de marihuana sativa o con predominancia sativa, por norma serán todo lo contrario, con efectos menos narcóticos y más excitantes, ejemplares más espigados y altos, de un color verde más clarito. Si elegimos plantas sativas o con mucha genética sativa deberemos cuidar mucho la altura; como explicábamos antes, tanto en crecimiento como en floración, ya que correrán el riesgo de quedarse sin espacio pudiendo llegar a quemarse o a no desarrollarse por completo.

Como decimos, todos estos rasgos son generales, además desde hace varios años las variedades que más se han extendido en el mercado son las híbridas, que normalmente combinan a la perfección los porcentajes sativa/indica, consiguiendo efectos, sabores, colores, tiempos y tipos de planta para todos los gustos. Lo mejor es que antes de elegir en las primeras compras, leais todo lo que podáis de cada variedad de marihuana. En nuestras descripciones os dejamos breves explicaciones individuales de lo que podéis esperar de cada variedad, junto a sus fichas más técnicas.

Otro tema importante es cómo almacenarlas si nos sobran, deberemos tener en cuenta que las semillas son un organismo vivo, por lo que tenemos que asegurarle las condiciones de humedad y temperatura necesarias para su correcta conservación. 

Mucha gente opta por almacenar las semillas en el frigorífico, siendo la temperatura ideal entre 4 y 8 grados con una humedad relativa entre el 10 y el 20%. Una de las formas más seguras de saber que las condiciones son óptimas es utilizar pequeños saquitos de gel de silicio. Las semillas en condiciones óptimas pueden durar hasta 5 años y si el cuidado no es el adecuado pueden durar hasta tres años.

 

¿Cómo pasar las semillas germinadas a la maceta?

 

Este es uno de los pasos fundamentales a la hora de lograr el éxito de nuestro cultivo. Ya hemos hablado sobre las condiciones ideales para que las semillas germinen y el siguiente paso es pasarlas a la maceta o al jiffy. Esto se debe hacer cuando las semillas hayan germinado, no antes.

Uno de las recomendaciones iniciales es humedecer la tierra donde vamos a colocar nuestra semilla germinada y hacer un pequeño agujerito con el dedo mismo en el centro del espacio. Ahí será donde coloquemos la semilla, con el principio de la raíz hacia abajo y la cáscara hacia arriba. 

 

Consejos esenciales para el cultivo de interior

 

Esperamos que esta guía sirva para despejar todas las dudas que puede surgir a la hora de afrontar un primer cultivo de interior en casa. Como hemos visto, cultivar marihuana en interior no es ni muy complicado, ni requiere de grandes conocimientos previos ni de un gran desembolso; tan sólo deberemos controlar ciertos elementos fundamentales en el orden explicado. Aún así, os dejamos un pequeño resumen con los tips más importantes:

 

  • Precaución en la distancia del foco para que las plantas no se quemen ni se estiren en exceso.

  • Cuidado a la hora de la elección del sustrato y con el uso de las tablas de fertilización para que las plantas estén nutridas y no presenten plagas.

  • Ojo las condiciones del armario, siempre hay que controlar la humedad y temperatura, así como la pureza del aire.

  • Alerta frente a las posibles plagas, para su detección a tiempo y correcta eliminación.

 

Esperamos que os haya gustado!

😉

 

Guía sobre el cultivo de interior 2018
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