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Cómo elegir el sustrato y los fertilizantes

12 octubre, 2017

Cuando cultivamos marihuana hay que tener en cuenta muchos factores. Desde luego, el cultivo de marihuana no es para nada sencillo pero con el paso del tiempo te darás cuenta de que si cuentas con los conocimientos necesarios y las mejores herramientas se vuelve mucho más fácil.

La marihuana siempre ha sido cultivado con cariño y mimo ya que el cáñamo es una planta que da mucho de si y es enormemente polivalente. No obstante, para que el cultivo de la misma fuera perfecto siempre se ha cuidado mucho el contar con el mejor sustrato posible. En este artículo te hablaremos acerca de qué es exactamente el sustrato, cómo sacarle un mejor partido gracias a los abonos y cuáles son los mejores abonos que existen en la actualidad en el mercado para obtener un cultivo de categoría.

 

¿Qué es el sustrato?

 

En el mundo del cultivo de la marihuana estamos habituados a prestarles quizás demasiada atención al tema del agua y de la luz. Esto no quiere decir que no sean importantes sino que ese extra de tiempo que le dedicamos lo perdemos en cuidar otros elementos también importantes, como, por ejemplo, los cuidados necesarios que requiere el sustrato.

El sustrato es uno de los factores claves en el crecimiento de tu planta de cannabis. El sustrato permite que la planta reciba nutrientes, por lo que si este no está cuidado de la manera adecuada la planta presentará carencias o excesos.

 

¿Cómo puedo mejorar su rendimiento?

 

Podríamos definir las carencias como la falta de los micronutrientes necesarios. Es decir, es como cuando tienes anemia, la causa suele ser casi siempre la falta de hierro. Recuerda que ningún organismo vivo puede crecer o sobrevivir mucho tiempo si le falta un nutriente esencial. En el caso de las plantas del cannabis uno de los más importantes es el nitrógeno.

También hay que comprender lo que son los excesos, es decir, la existencia en exceso de nutrientes que dificultan a la planta el correcto funcionamiento. No es lo mismo que una planta tenga un poco de nitrógeno a que le sobre. Como todo en la vida, el término medio siempre será la mejor solución.

Por todo ello, conviene preparar al suelo para que de las condiciones óptimas al cannabis que de por si es un vegetal exigente respecto al sustrato, solo hay que ver en las zonas en las que se ha originado de forma natural y sin la ayuda del hombre.

El primer paso que debemos dar es decidir que tipo de sustrato queremos emplear, ya que la cantidad de abono que tendremos que utilizar será distinta en función del tipo de terreno en que estemos sembrando.

Por ejemplo, la arcilla expandida es un muy buen sustrato para cultivar en hidroponía. La arcilla expandida se caracteriza por ser uno de los denominados sustratos inertes. Esta clase de sustratos necesita el abono como el comer ya que no tienen alimento para proporcionarle a las plantas de forma natural. En esta misma categoría, la de lo sustratos inertes, podemos encontrar otros sustratos como la fibra de coco, de la cual hemos hablado largo y tendido en nuestro blog. Si quieres saber más, puedes consultar nuestro artículo sobre cómo cultivar marihuana en fibra de coco.

La fibra de coco es un sustrato inerte que procede del fruto del cocotero, es decir, el coco. Lo bueno de este tipo de sustratos es que son inertes por lo que suelen ser muy esponjosos, lo cual facilita el crecimiento del tejido radicular, propagándose este a gran velocidad y logrando, por ende, que la planta crezca más sana y más robusta, así como más deprisa que una planta que no se encuentre en un sustrato esponjoso.

Dentro de los sustratos vivos podemos encontrar el humus de lombriz, el cual presenta muchas ventajas, como, por ejemplo, que el sustrato es muy rico en nutrientes. De hecho, es uno de los más ricos que existen debido a que los microorganismos que se forman en los intestinos de las lombrices no solo son nutritivos sino que protegen a la raíz de las plantas de agentes como diversas enfermedades y bacterias. Una de las mejores opciones.

Respecto a cómo mejorar el rendimiento de los sustratos está claro que la mejor vía posible es la de los abonos.

 

Los fertilizantes

 

Podríamos definir a los abonos como una sustancia que puede ser tanto orgánica como inorgánica la cual permite que la calidad del sustrato sea mucho mayor con el fin de evitar las carencias en la nutrición de las plantas.

Los abonos siempre han estado ligados al mundo de la agricultura siendo los primeros los orgánicos. Los orgánicos son aquellos que proceden del mundo vegetal y animal. Fueron los primeros en obtenerse ya que son naturales y no es necesaria la intervención del hombre para su confección.

Sin embargo, siglos después comenzaron a dar guerra los abonos sintéticos, es decir, aquellos en los que el hombre había intervenido en su confección mediante la composición de compuestos sintéticos creados de forma artificial en un laboratorio.

No se puede decir que un tipo sea mejor que otro ya que presentan tanto ventajas como inconvenientes. Por ejemplo, los orgánicos son naturales y suelen ser más caros, ya que el ritmo de producción es más lento que el de los sintéticos. Sin embargo, los sintéticos puede que no sean en algunos casos tan efectivos como los orgánicos. En toda situación hay que ponderar las ventajas de cada tipo de abono hasta dar con la tecla y encontrar lo que exactamente estamos buscando.

 

Tipos de fertilizantes

 

  • Estimuladores de raíces: este tipo de abonos permite que el crecimiento de las raíces sea más rápido, es decir, lo aceleran. Esto es así gracias a la presencia de una serie de hormonas, de bacterias y hongos, las cuales entran en simbiosis con las raíces y les permite crecer de forma acelerada.
  • Los abonos de crecimiento: suelen incluir una gran cantidad de nitrógeno ya que este es uno de los elementos fundamentales en el crecimiento vegetativo de la planta, sobre todo de los tallos y de las hojas. Hay que tener cuidado a la hora de utilizarlos ya que resulta conveniente que nuestra planta no presente excesos de nitrógeno. Que no se te vaya la mano.
  • Los abonos de floración: estos se caracterizan por tener un alto contenido en fósforo y potasio con el fin de que los cogollos den la máxima producción. Además, hay que tener en cuenta que hay que usarlos cuando la planta se encuentre bajo un fotoperiodo de floración, no antes.
  • Las enzimas: son el complemento ideal de los estimulantes radiculares. Lo que realizan las enzimas es la descomposición de las raíces muerta, lo que permite la liberación de espacio para que se desarrollen nuevas raíces y tu planta pueda crecer si cabe aun ritmo aún mejor.
  • Los boosters: tienen distinta composición en función de lo que busquen potenciar, por lo que son muy polivalentes, no los englobamos dentro de una categoría específica ya que pueden mejorar la vitalidad de la planta o la floración de la misma etc. Conviene utilizarlos con cuidado, ya que de lo contrario la planta puede presentar excesos, siendo esto fatal para cualquier organismo vivo.
  • ¿Cómo utilizar de manera correcta los abonos?

  • En primer lugar, a la hora de comprar un fertilizante siempre habrá que fijarse en la norma NPK. Esta norma establecida por los fabricantes resulta muy útil ya que te permitirá conocer qué cantidad dentro de los tres nutrientes principales hay de cada uno. Los nutrientes principales son el nitrógeno, el fósforo y el potasio. Por ello, has de atender a esta norma de forma cuidadosa. Por ejemplo, si tu sustrato es rico en nitrógeno no tiene sentido que compres uno el cual la norma NPK señala que es muy rico en él ya que lo único que estarías logrando es producir excesos, lo cual es terrible para la planta.

    Los números que señala la NPK no son del todo exactos, ya que determinar exactamente los porcentajes sería muy caro, por ello has de tomarlo como lo que es, es decir, una estimación bastante acertada. También tienes que recordar que no en todos los países se sigue la misma norma ni se trata de la misma manera.

    Respecto al tema de cuando hay que utilizar los abonos conviene, también, actuar con cierta cautela ya que hay que tener en cuenta muchos factores. Por ejemplo, el estadio de cultivo en el que se encuentre cada planta. No se necesita la misma cantidad de nutrientes ni el mismo tipo en la floración que en la etapa de crecimiento vegetativo. Además, también hay que tener en cuenta el tipo de planta ante el que nos hallamos, no será lo mismo la variedad sativa que la índica.

    Otro de los temas que cobra vital importancia y que hay que tener en cuenta es el tamaño de la planta. Si la planta es pequeña, por regla general, el fertilizado deberá ser menor. Si la planta es grande, por norma general, la planta tendrá una mayor necesidad de fertilizado, necesitará una cantidad mayor.

    No obstante, siempre hay que contar con los nutrientes que tiene el propio suelo para que no haya excesos ni carencias. Por ejemplo, si tenemos un suelo muy pobre en nitrógeno por estar cultivando en exterior o porque en interior no hemos elegido bien el sustrato, debemos abonarlo con un fertilizante con altas cantidades de nitrógeno de forma obligatoria, de lo contrario la planta no crecerá. De hecho, es muy difícil obtener una buena cosecha sin fertilizantes, ya que el suelo común suele ser pobre para las demandas que exige la marihuana. Si quieres conocerlo todo ante las amenazas de pasarnos o quedarnos cortos a la hora de abonar nuestras plantas, puedes visitar nuestro artículo sobre las carencias y excesos en el cultivo de marihuana.

    Es conveniente que el abono se realice entre los 7 y los 10 días después de que se haya realizado un trasplante si la tierra es ligera, no obstante, si esta es enriquecida lo mejor será esperar de dos a tres semanas.

    También tienes que tener en cuenta que los fertilizantes se suelen absorber por las raíces, no por el resto de la planta. No obstante, hay que señalar que a pesar de que esta sea la regla general también es cierto que ciertos fertilizantes solo se absorben por la pulverización en los folículos de la planta del cannabis.

  • ¿Se pueden mezclar los abonos?

  • Una de las preguntas más frecuentes es si se pueden mezclar los diferentes abonos que tenemos en casa. En primer lugar, señalar que el cultivo de la marihuana es una ciencia, no podemos tratarlo como si fuera nuestro propio laboratorio para hacer experimentos raros.

    Siempre hemos defendido que la experimentación ha sido una de las claves para que el cultivo de marihuana no se estanque y se avance en él, pero esto no significa que se deba hacer a lo loco sin el instrumental necesario. Por ejemplo, si vas a mezclar abonos no te sirve con la norma NPK si no que tienes que ser preciso. SI no tienes el instrumental adecuado para ver el porcentaje exacto de nutrientes en cada abono de poco te va a servir el mezclarlos.

    Por ello, y sobre todo para los principiantes, no es conveniente mezclar los fertilizantes que tengáis en casa. En caso de que quieras mezclarlos lo más conveniente es que lo hagas en agua, no en su forma pura.

 

  • ¿Cómo puedo conservar los fertilizantes?

  • Esta pregunta sin duda te hará ahorrar mucho dinero. No es lo mismo tener que comprar fertilizantes cada dos por tres que saber conservar los mismos y de esta forma ahorrar dinero. Por ejemplo, tienes que tener en cuenta que los abonos orgánicos siempre se deben conservar en un medio frío y sin abrirlos para que conserven intactas sus propiedades. Perfectamente, los puedes guardar en la nevera. Esto se debe a que cuando los uses debes de hacerlo de forma inmediata porque pierden rápidamente las propiedades, lo cual es lógico ya que estamos hablando de materia orgánica.

    En segundo lugar, hay que tener en cuenta también los abonos inorgánicos, es decir, los minerales. Para conservar este tipo de abono lo único que hay que hacer es evitar la incisión directa de la luz. Si lo haces bien pueden almacenarse durante años. Eso sí tienes que luchar contra la cristalización de los mismos. Si se cristalizan ya no servirán de nada.

  • El lavado de raíz 

  • Uno de los pasos fundamentales a la hora de realizar el cultivo de marihuana es lavar la raíz de la planta. De hecho, si no lavas la raíz de forma adecuada puedes enfrentarte a una serie de problemas como, por ejemplo, la imposibilidad de quemar la marihuana o el fuerte sabor y la irritación que este te producirá en la garganta.

    Lavar la marihuana está íntimamente relacionado con el fertilizado de la misma ya que lo que se busca es eliminar los nutrientes y minerales que están presentes en la planta y que se han generado en la etapa de crecimiento de la misma. El fin del lavado de la marihuana es eliminar todos los nutrientes que se encuentran en la tierra o sustrato.

    No obstante, te estarás preguntando para que te has gastado tanto dinero en nutrir la planta si luego vas a eliminar todos esos nutrientes. No te alarmes, todo tiene una razón de ser. Cuando lavamos las raíces lo que buscamos es que la planta en vez de del suelo empiece a consumir los nutrientes de la propia planta. Esos nutrientes, los que están presentes en la planta todavía, impiden que el sabor de la hierba sea bueno así como que la combustión sea la óptima. Por ello, lavar las plantas de la marihuana es casi tan importante como abonarlas de forma correcta.

    Normalmente, se lavan las raíces cuando apenas quedan dos semanas antes de que se realice la cosecha. Esto es así para que la planta tenga en su interior los suficiente nutrientes como para alimentarse, pero no tantos como para que al final de la producción todavía contenga ese exceso de nutrientes en su interior.

    No obstante, lavar las plantas, a pesar de no ser complicado, no es tarea menor si no que hay que hacerlo con cuidado, no hay que hacerlo de forma brusca. Para realizar el lavado solo necesitarás agua del grifo la cual tenga un PH decente.

    Para lavar si estás en interior puedes usar la ducha con el fin de no encharcar todo, en exterior será necesario usar una gran cantidad de agua. El primer paso es echar tanta agua como puedas hasta que el terreno se encharque. Ahora, una vez hecho esto, debes esperar a que el agua absorba los nutrientes para luego volver a echar agua para aclararlo. Conviene realizar este proceso hasta que el agua que salga sea casi del todo limpia, hay que eliminar todos los minerales posibles. Si tienes un medidor de TDS mejor que mejor, te facilitará enormemente el trabajo.

    Con este pequeño esfuerzo mejorarás muchísimo el sabor y los olores de tu cosecha, lo cual es importante ya que toda plantación debe ser para el propio consumo. Recuerda que en todo este proceso, el fertilizado se constituye como una pieza clave, de tal suerte, que si abonas bien seguramente tus plantas den una excelente producción.

    Como hemos señalado a lo largo del artículo resulta fundamental que no te dejes llevar por la efusividad del principiante que se dedica a abonar cada hora. Esto es malísimo para la planta y destruirá todo atisbo de esperanza de que tu cosecha sea buena, será horrible si tienes cosecha de hecho y no se te mueren antes las plantas, lo cual es lo más probable.

    Además, si quieres una recomendación señalar que el abono es algo que se ha de hacer con cuidado en el cultivo de marihuana. Este tipo de cultivo es muy susceptible al estrés y a los cambios por lo que no conviene que la planta note que su mundo es inestable, ya que si no se volverá hermafrodita.

    El hermafroditismo, es decir, la presencia de gametos masculinos en tu plantación puede provocar que en vez de cogollos recojas semillas, pero si lo que estás buscando es el autoconsumo esto es para ti una muy mala noticia. De este tema ya hemos hablado en nuestro blog y puedes consultar todo acerca del hermafroditismo en las plantas de marihuana.

    En conclusión, el fertilizado es una parte fundamental del cultivo de la marihuana. No conviene ni forzar ni echar de menos, por lo que en el punto medio siempre estará la virtud.

Cómo elegir el sustrato y los fertilizantes
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